Abordaremos la parentalidad como un hecho psicológico complejo, teniendo en cuenta su imprescindibilidad estratégica desde el punto de vista biológico, psicológico y social.
Dra. Hilda Catz Ph.D.
Miembro titular en función didáctica de la Asociación Psicoanalítica Argentina. Autora de más de doce libros y numerosas publicaciones.
Fecha y Hora:
6 de noviembre de 7 a 9 am
7 de noviembre de 7 a 8:45 am
Modalidad híbrida: presencial / virtual
Costo: $ 1,400
Solo pueden inscribirse asistentes al Congreso APM “Pulsión y Deseo”
Es importante destacar que la parentalidad es un hecho psicológico complejo y como tal tiene que ser asistida, acompañada, cuidada, teniendo en cuenta su imprescindibilidad estratégica desde el punto de vista biológico, psicológico y social.
¿Qué pasa cuando falta la falta? La respuesta y consecuencia parece obvia: los niños y los adolescentes en la sociedad actual ocupan el lugar de objeto de consumo, en muchos casos de desecho: objetos de sujeción pero no sujetos capaces de objeción. En otros casos parecen haber devenido amos de la familia, donde toda la dinámica gira engañosamente a su alrededor a los fines del sometimiento y la manipulación de quienes los tienen a su cargo.
Desde la perspectiva planteada quisiera subrayar lo que he denominado el “Adulticidio”, neologismo que no está en oposición al de “Filicidio” sino que lo complementa, ya que destaca la ausencia de adultos y su letalidad, que se ve acentuada en épocas de crisis civilizatoria universal como la que estamos atravesando, donde predomina la necesidad de apego y protección.
En cambio, vivimos una época plagada de narcisismo y fanatismos diversos, que sumerge en el vacío identitario a niños y jóvenes que son puestos al servicio de la droga y otros fundamentalismos que, lejos de permitirles consumar una vida posible, son consumidos por el consumo, cultivo puro de la pulsión de muerte. Enfatizo el concepto de Adulticidio como la continuidad del de Filicidio que sostenía Arnaldo Rascovsky en los años setenta y que tiene tanta actualidad y se presenta con distintos ropajes.
Así, vengo a plantear que el filicidio se consuma hoy desde la perspectiva planteada en el concepto de adulticidio, donde no sólo nos encontramos con un padre-hijo-adolescente extraviado, o una función tercera débil, y que ha dejado vacío el lugar de quien encarna la «ley de la palabra», sino también con el déficit de las funciones parentales, por lo que en ocasiones no parece haber legado posible.