El dolor de perder a un hijo es insoportable, lo más difícil que le puede pasar a una madre. Yo lo he vivido y me ha costado muchísimo salir adelante. A pesar de los años, es una herida que no termina de sanar nunca.

Sin embargo, a veces estamos tan absortas en nuestra propia pena que nos olvidamos que tenemos otras pulguitas que nos necesitan y que es probable que no entiendan lo que sucedió.

¿Cómo decirle a un niño de la muerte de su hermanito?

Para hablar de este tema entrevisté a la Dra. Dolores Montilla Bravo, psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Mexicana, porque tal vez tú o alguien que conoces atraviesa por este difícil momento. Créeme que estos consejos me sirvieron mucho y espero que también te ayuden.

Analiza tu estado emocional

Si el hecho es reciente, evidentemente tú y tu pareja serán los más afectados. “El impacto es fuertísimo pero crece en intensidad en la medida en que es más trágico el suceso”, nos explica la Dra. Montilla.

“Depende mucho del estado emocional de los papás. Y es que ya sea que la muerte fuera accidental, por enfermedad o intencionada, el efecto es devastador. Si los papás no están en condiciones de hablar con el niño en ese momento, es recomendable que abuelos, tíos o familiar cercano los ayude”.

En cualquier caso la experta recomienda, NO ocultar el hecho. “La mejor edad para hablar de la muerte a un niño es cuando esta sucede en alguien cercano. Ocultarla es negativo porque los niños no son tontos, se van a dar cuenta que alguien que estaba en casa ya no está o que alguien que debía llegar no llegó.

Va a notar la tristeza de los padres y se creará un ambiente tenso por algo que sabe que pasó pero no puede expresar. La mejor manera de abordar una muerte, tengas la edad que tengas, es hablándolo, sacar esos sentimientos, apapacharse mutuamente, entender las cosas”.

Importa mucho cómo abordes las cosas

Para hablar a un niño de la muerte se debe considerar la edad que tenga.

“Un niño de 2 o 4 años, en donde quizá la mamá está embarazada y por alguna razón no pudo llegar a término o el niño nació y murió a los pocos días,  este chiquito quedó esperando a un hermanito.

“Entonces hay que contarles lo que sucedió, pero de forma congruente y sencilla. Por ejemplo, decirle: Tu hermanito nació pero sus pulmoncitos no estaban sanos, su cuerpo no funcionó y no pudo vivir. Si hay alguna creencia religiosa se le puede decir que su alma fue al cielo y ahí va a estar ara siempre, pero que en nosotros quedará su recuerdo por siempre”.

Si fue por enfermedad se le debe explicar sin términos rebuscados cómo fue perdiendo la salud.  Cuando  la muerte fue trágica, no decirle detalles que puedan traumarlo. Simplemente lo que necesitan saber. También puedes apoyarte de la escuela, porque ellos lo van a decir, van a platicar del tema con sus compañeros, necesitan seguir hablando.

 

Haz que se expresen

La Dra. Montillo recomienda hacer que ellos expresen sus sentimientos a través de juegos o cartas: “Se le puede decir que escriba una carta con lo que le hubiera gustado decirle. Pueden aventarla en un globo para decirle que le va a llegar hasta el cielo.

Otra forma es a través del juego con sus muñecos. Los niños a través del juego expresan sus pérdidas, problemas o situaciones difíciles.

No los lleves al panteón

Un dilema que muchas mamás tenemos es si deben o no ir al panteón, al respecto la doctora nos recomienda que “sí puede ir al velorio, quizá poner una florecita, una cartita, pero no al panteón o crematorio porque en el pensamiento la muerte la entienden como algo abstracto, no saben bien qué es. En el cementerio o crematorio se viven momentos muy angustiosos y dramáticos, no es bueno exponerlos a eso”.

Los niños de 9, 10 años pueden entender un poco más las cosas, en este caso el proceso de duelo será a través de platicar las cosas, de cómo se siente. Es importante que exprese su tristeza, dolor o furia.

El dolor queda punzante por siempre, pero cuando se convierte en depresión, cuando el sentimiento de tristeza te impide realizar tu diario vivir, es recomendable ir con un tanatólogo o piscólogo y pedir ayuda. Y esto va para niños, pero también para los papás.

Sé lo que se siente, como te dije, pasé por un algo similar, pero no podemos dejarnos caer. Sanarnos emocionalmente no significa olvidar a nuestro pequeño perdido, es más bien hacernos responsables de nuestro dolor y reconocer que hay más personas que nos necesitan.

Por si lo necesitas te paso los dartos de la experta que nos brindó esta información:

Dra. Dolores Montilla Bravo
Psicoanalista de la Asociación Psicoanalítica Mexicana
dolmont@yahoo.com
Cel. 5521283400

 

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